Sardo-propiedades según Santa Hildegarda
Según las descripciones en la obra Physica de Santa Hildegarda de Bingen (que forma la base del libro Las Piedras que Curan en sus ediciones y adaptaciones modernas), el sardo (sardius en latín, una variedad de calcedonia rojiza, distinta de la cornalina) es una piedra con propiedades curativas y protectoras.
Hildegarda la describe con un enfoque holístico, combinando aspectos físicos, emocionales y espirituales. A continuación, se detalla su formación y usos principales, basados en interpretaciones y extractos de su trabajo.
Formación del Sardo
Hildegarda ofrece una descripción poética y simbólica de su origen: “El sardo se desarrolla por la tarde, cuando el agua sube, cuando en otoño las hojas de los árboles han caído, es decir, cuando el sol está muy caliente y el aire muy frío, y el sol lo calienta con su brillo”. Esto refleja su visión de las piedras como elementos formados por fuerzas naturales equilibradas, con energías cálidas y vigorosas.
Propiedades Generales
• Calor y equilibrio: Es una piedra cálida, asociada a la vitalidad y la protección. Se recomienda usarla con precaución en contacto directo con la piel; a menudo se aplica envuelta en un paño o gasa para moderar su energía. Puede usarse pulida si se frota o sumerge en vino, o como colgante para otros fines .
• Protección espiritual: Actúa contra influencias negativas, vicios del alma y entidades malignas. Hildegarda la ve como un escudo para el alma, similar a otras gemas que repelen el mal .
• Salud física: Ayuda en infecciones virales, enfermedades infecciosas y afecciones cutáneas como el herpes zóster. Restaura el equilibrio en el cuerpo, promoviendo claridad mental y vitalidad.
Usos y Aplicaciones Específicas
Hildegarda recomienda el sardo (a veces referido como jaspe sardo en adaptaciones, debido a similitudes en color y propiedades) para diversos remedios, aplicándolo directamente o de forma ritual. Aquí los principales:
• Dolores de cabeza y claridad mental: Reduce dolores extremos y restablece la claridad mental. Calienta la piedra con el aliento, envuélvela en gasa y aplícala en la zona afectada durante 10-15 minutos, varias veces al día.
• Afecciones del oído y nariz: Similar al anterior, caliéntala con el aliento, envuélvela en gasa y colócala en la zona por 10-15 minutos, repetidamente.
• Dolores articulares y musculares (gota, reumatismo, lumbago): Aplícala directamente sobre la zona dolorida o déjala actuar durante la noche para aliviar el dolor.
• Problemas cardíacos: Para dolor de corazón o alteraciones en el ritmo cardíaco, presiona la piedra sobre el pecho o cuélgala con una cinta de seda durante la noche.
• Parto y protección materna: Facilita el parto y protege a la madre y al bebé. Hildegarda sugiere sostenerla en la mano derecha durante el proceso para un nacimiento más fácil.
• Sueño y pesadillas: Protege el sueño, evitando pesadillas y promoviendo descanso reparador. Colócala cerca durante la noche.
• Otras afecciones: En casos de hechizos o “embrujos” (bewitchment), colócala en la nariz y mírala para disipar el mal. Para escabiosis o afecciones cutáneas, machácala con vinagre y úngela en la piel (basado en interpretaciones tradicionales de su texto).
Estos usos se enmarcan en la medicina medieval de Hildegarda, que integra lo natural con lo espiritual, enfatizando el equilibrio de humores y la conexión con la creación divina. No sustituyen a tratamientos médicos modernos.