Usos y propiedades de la Ágata según Santa Hildegarda

El ágata (conocida como achates en latín en sus textos) es una piedra preciosa descrita por Santa Hildegarda en su obra Physica (capítulo XI).

Se forma al atardecer, cuando el sol aún calienta la tierra pero el aire se enfría, en playas arenosas orientadas del este al sur, donde el agua se retira y la arena es penetrada por el ardor del sol, adquiriendo el brillo de una piedra preciosa.

Representa una gema fría y seca, con propiedades para calmar fiebres y temperamentos, restaurando equilibrio y armonía. Hildegarda la recomienda pulida para infusiones o calentamiento, o como colgante para contacto directo con la piel, que imparte sabiduría y protección.

Propiedades Generales


•  Físicas: Fría y seca, efectiva contra fiebres y desequilibrios causados por exceso de calor o humores. Restaura el balance físico y aumenta la practicidad en la vida diaria.
•  Emocionales y Espirituales: Conocida como la “piedra de la alegría”, calma tormentas internas, disipa la melancolía y trae un sentido de felicidad y seguridad. Imparte sabiduría al contacto y protege contra influencias negativas, como ladrones o males del aire.


Usos y Remedios Específicos


•  Fiebre: Sumerge el ágata en vino puro durante tres días y tres noches, luego retira la piedra y bebe el vino para que la fiebre cese.
•  Calmar temperamento irracional: Llévala como colgante o en contacto con la piel para restaurar el equilibrio emocional, crear armonía y reducir la ira o la inestabilidad.
•  Impartir sabiduría y protección: Usa como pendiente para ganar sabiduría a través del contacto con la piel; colócala en la casa o armarios para disuadir ladrones y proteger el ambiente.


Estas descripciones se basan en la visión medieval de Hildegarda, integrando lo físico con lo espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos.