Usos y propiedades de la Cornalina según Santa Hildegarda
La cornalina (conocida como carnelian en inglés y a veces asociada con el “sardius” en textos antiguos, aunque distinta en tonos más anaranjados) es una piedra preciosa descrita por Santa Hildegarda en su obra Physica (capítulo XXIII).
Se forma en aire más caliente que frío, y se halla en la arena, capturando una energía vital y purificadora relacionada con la sangre y la vitalidad.
Representa una gema cálida, con propiedades para fortalecer la circulación y detener hemorragias, recomendada preferentemente en forma de rosquillas, piedras pulidas o colgante, activada en vino para sus remedios.
Propiedades Generales
• Físicas: Fortalece la sangre y la circulación, ayuda en casos de debilidad o decaimiento, y tiene un efecto purificador. Su color anaranjado-rojizo evoca vida, calor y sangre, útil para problemas relacionados con la vitalidad.
• Emocionales y Espirituales: Contribuye al equilibrio emocional. Aunque Hildegarda no enfatiza usos místicos, su teología ve en la piedra un reflejo de la sabiduría divina, usándola con fe para alivio físico y paz espiritual.
Usos y Remedios Específicos
Hildegarda propone aplicaciones prácticas, centradas en infusiones en vino para activar sus propiedades:
• Hemorragias nasales: Calienta una copa de vino (natural, sin aditivos), coloca la cornalina limpia dentro del vino caliente (sin sumergirla por completo si es un colgante), y bebe el vino templado en pequeños sorbos. Repite si necesario; la hemorragia se detendrá. Se recomienda hacerlo con oración o recogimiento para potenciar el efecto divino.
• Forma de uso recomendada: Usa piedras grandes para evitar pérdidas en el vino; ideal en rosquillas o pulidas para remedios.
Estas descripciones se basan en la visión medieval de Hildegarda, integrando lo físico con lo espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos.