Usos y propiedades de la Crisoprasa según Santa Hildegarda

La crisoprasa (conocida como chrysoprasus en latín en sus textos, una variedad de calcedonia verde manzana teñida por níquel) es una piedra preciosa descrita por Santa Hildegarda en su obra Physica (capítulo XIII).

Se forma cuando el sol se ha ocultado por completo, en un momento en que el aire y el agua se vuelven más turbios y adquieren un color verde, capturando una energía especial durante la noche, particularmente cuando la luna está en fase creciente pero no llena, fortalecida por el sol.

Representa una gema cálida con poderes purificadores y calmantes, asociada a la detoxificación, el equilibrio emocional y la protección espiritual. Hildegarda la recomienda para diversas dolencias, enfatizando su capacidad para expulsar demonios y males, preferentemente en contacto directo con la piel, como colgante o aplicada en áreas afectadas.

Propiedades Generales


•  Físicas: Actúa como detoxificante, eliminando toxinas y venenos del cuerpo; fortalece la vista, previene convulsiones y equilibra el sistema inmunológico. Es útil contra inflamaciones y afecciones relacionadas con humores tóxicos.
•  Emocionales: Calma la ira, las emociones intensas y el temperamento colérico; promueve la armonía interior, la confianza y la independencia emocional, ayudando a reconocer motivos egoístas y a examinar el propio comportamiento.
•  Espirituales: Expulsa demonios y espíritus malignos, facilitando exorcismos; repele influencias negativas y fortalece el alma contra delusiones o posesiones.


Usos y Remedios Específicos


Hildegarda propone aplicaciones prácticas, a menudo con contacto directo o rituales para potenciar su poder nocturno y divino:
•  Gota y dolores inflamatorios: Colócala directamente sobre la piel en la zona afectada, o ponla en la boca durante los ataques para que el dolor cese.
•  Problemas oculares: Úsala para mejorar la vista y tratar irritaciones o debilidades visuales, aplicándola o sosteniéndola cerca de los ojos.
•  Ira y palabras airadas: Ponla en la boca para calmar la cólera y evitar expresiones agresivas, o llévala en el cuello como collar o pendiente para enfriar emociones en personas coléricas.
•  Venenos y toxinas: Ayuda a eliminar venenos y metales pesados del cuerpo, actuando como antídoto.
•  Convulsiones y epilepsia: Previene ataques y seizures mediante su energía equilibradora.
•  Exorcismos y males espirituales: Facilita la expulsión de demonios, usándola en rituales para disipar fuerzas negativas.


Estas descripciones se basan en la visión medieval de Hildegarda, integrando lo físico con lo espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos.