Usos y propiedades del Topacio Imperial según Santa Hildegarda

El topacio, según Santa Hildegarda de Bingen, es una piedra preciosa de color amarillo imperial, descrita poéticamente como formada “alrededor de la novena hora del día, cuando el sol arde plenamente: es muy puro bajo el efecto del calor del día y del aire que sopla; es claro y esta claridad hace que parezca agua”.

Se considera una gema cálida y purificadora, asociada a la claridad, la protección espiritual y la sanación física, con énfasis en su uso en vino o mediante contacto directo para extraer sus virtudes. Hildegarda recomienda preferentemente el topacio imperial en estado pulido para infusiones, o como pendiente para aplicaciones espirituales.

Propiedades Generales


•  Claridad y pureza: Representa la pureza bajo el calor solar, promoviendo claridad mental, visual y espiritual. Actúa como detector de venenos, ya que “suda” al contacto con sustancias tóxicas en alimentos o bebidas.
•  Protección espiritual y emocional: Fortalece el alma, protege contra espíritus malignos, insultos, apego a lo material e inconstancia. Ayuda a hacer oraciones más efectivas y proporciona confirmación divina.
•  Salud física: Purificadora y restauradora, útil contra intoxicaciones, fiebres, infecciones y afecciones crónicas. Estimula la visión, el sistema inmunológico y órganos como el bazo.

Usos y Remedios Específicos.


Hildegarda propone aplicaciones prácticas, a menudo involucrando infusiones en vino, humo o contacto directo, con rituales para potenciar efectos:


•  Problemas oculares (pérdida de visión, cataratas, glaucoma): “Quien sufre pérdida [progresiva] de visión debe colocar un topacio en vino puro durante tres días y tres noches. Luego, por la noche, antes de acostarse, debe humedecer sus ojos con ese vino, de modo que un poco de humedad entre en ellos, y así lo haga durante varios días, y sus ojos mejorarán”. Alternativamente, sumergir la piedra en vino tres días y frotar los ojos con ella humedecida antes de dormir.
•  Dermatitis, psoriasis y afecciones cutáneas: Calentar un ladrillo, colocar paja de avena para generar humo, sostener el topacio sobre él hasta que sude, y aplicar el sudor en las lesiones. Luego, untar con aceite de oliva mezclado con jugo de violetas.
•  Fiebre: Hacer tres agujeros en la corteza de un pan blando con el topacio, echar vino en ellos (agregar más si desaparece). Mirarse en el vino como en un espejo recitando: “Yo me miro casi como los querubines y serafines miran a Dios como en un espejo, para que estas fiebres se alejen de mí”. Repetir a menudo.
•  Enfermedades del bazo, infecciones, leucemia o septicemia: Preparar una mezcla con 3 cucharadas de moras de árbol, 2 de vinagre y 1 litro de vino; cocer 5 minutos, agregar 150 g de miel y cocer otros 5. Colar, embotellar, introducir el topacio 5 días, retirar, hervir hasta humear, agregar el sudor de la piedra y usarlo en sopas o caldos sin grasa.
•  Llagas de la peste: Aplicación directa para curar llagas asociadas a plagas.
•  Fortaleza espiritual y oración: Colocar sobre el corazón cada mañana recitando: “Dios a quien todo engrandece y que estás engrandecido sobre todas las cosas, por tu honor no me deseches sino consérvame, confírmame y constitúyeme con tu bendición”.
•  Detección de veneno: Útil para identificar intoxicaciones en comida o bebida mediante su “sudor”.


Estas descripciones se basan en la medicina medieval de Hildegarda, integrando lo físico y espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos.