Usos y propiedades de la Esmeralda según Santa Hildegarda
La esmeralda (conocida como smaragdus en latín en sus textos) es una de las piedras más valoradas por Santa Hildegarda en su obra Physica. Se forma con los primeros rayos del sol matutino, cuando el sol está cálido pero el aire frío, capturando la frescura del rocío y la vitalidad de la hierba verde.
Representa la “verdeidad” (viriditas) de la vida y es efectiva contra debilidades humanas, ya que contiene energías restauradoras del aire y la humedad. Hildegarda la recomienda para equilibrar humores y repeler males, con aplicaciones directas o rituales.
Usos y Remedios Específicos
• Dolores de cabeza: Colócala en la boca durante una hora, respira sobre ella y acaricia las sienes y la frente para aliviar el dolor.
• Dolores en estómago, corazón o hígado: Llévala sobre el cuerpo para que se caliente con el contacto y transmita su energía curativa.
• Ataques repentinos como epilepsia o convulsiones: Ponla en la boca durante el episodio; una vez pasado, mírala fijamente y recita: “Como el Espíritu del Señor ha llenado el círculo de la tierra, así sea llenada la casa de mi cuerpo con su gracia para que nunca más sea afligida”. Repite diariamente por las mañanas hasta la curación.
Propiedades generales
Actúa contra debilidades e infortunios; es un armonizador para otras piedras curativas, penetrando en órganos y previniendo males. Úsala en contacto con la piel o en rituales para potenciar su efecto divino.
Hildegarda enfatiza su poder preventivo y restaurador, pero advierte usarla con fe, ya que su energía proviene de la creación divina.
Estas descripciones se basan en la medicina medieval de Hildegarda, integrando lo físico y espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos.