Usos y propiedades del Jacinto según Santa Hildegarda
El jacinto (conocido como hyacinthus en latín en sus textos, posiblemente equivalente al circón rojo o granate en interpretaciones modernas) es una piedra preciosa descrita por Santa Hildegarda en su obra Physica.
Se forma en la primera hora del día, bajo el fuego del sol con más aire que fuego, capturando una energía ligera y purificadora. Representa la “piedra de la ligereza”, con propiedades para aclarar la mente, disipar fiebres y promover serenidad, actuando contra afecciones oculares, mentales y espirituales.
Hildegarda la recomienda en estado bruto o como colgante, calentada al sol o con contacto directo para potenciar sus virtudes.
. Ligereza y claridad: Ayuda a aclarar la mente, disipar confusiones mentales y promover un sentido de alivio y serenidad. Actúa como protector contra influencias negativas, como plagas, heridas o excesos sensoriales.
• Protección espiritual y emocional: Combate opresión demoníaca, locura inducida por fantasmas o hechizos, risa forzada y sensualidad excesiva. Fortalece el espíritu y equilibra emociones.
• Salud física: Eficaz contra problemas oculares (como niebla o irritación), fiebres intestinales, ardor de estómago, erupciones cutáneas alérgicas y gota. Tiene propiedades antiinflamatorias y calmantes.
Usos y Remedios Específicos
Hildegarda propone aplicaciones prácticas, a menudo calentando la piedra al sol, humedeciéndola con saliva o mediante rituales con oraciones para expulsar males:
• Problemas oculares (niebla o “calígine” en los ojos): Coloca el jacinto al sol para que se caliente rápidamente, humedécelo con saliva y aplícalo alrededor de los ojos. Repite para mejorar la visión baja o irritaciones.
• Gota y dolores agudos: Pon la piedra en la boca durante los ataques para calmar el dolor y disipar la inflamación.
• Afecciones digestivas (ardor de estómago, fiebre intestinal): Llévala como colgante o aplica directamente sobre el área para aliviar síntomas.
• Erupciones cutáneas alérgicas: Calienta la piedra y aplica en la piel afectada para reducir la irritación.
• Confusión mental, risa forzada y sensualidad excesiva: Úsala en meditación o como amuleto para equilibrar la mente y emociones.
• Opresión demoníaca o hechizos: Realiza un ritual con pan horneado: haz una cruz en el pan, coloca el jacinto en el centro y recita una oración como “Que Dios expulse los fantasmas y la magia de este cuerpo”. Come el pan para liberación interna.
• Protección en viajes: Como amuleto tradicional, protege contra plagas y heridas, ideal para viajeros.
Estas descripciones se basan en la visión medieval de Hildegarda, integrando lo físico con lo espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos.