Usos y propiedades del Ónice según Santa Hildegarda

El ónice (conocido como onyx en latín en sus textos) es una piedra preciosa descrita por Santa Hildegarda en su obra Physica (capítulo III). Se forma alrededor de la tercera hora del día, cuando el sol está muy caliente y al mismo tiempo se levantan todo tipo de nubes; se origina del sol y toma forma gracias a las diversas clases de nubes, con mayor calidez del aire que del fuego.

Representa una gema cálida con grandes virtudes contra enfermedades que surgen del aire, como infecciones o desequilibrios ambientales, y se recomienda usarla pulida para infusiones en vino o vinagre, o como colgante para aplicaciones emocionales.

Propiedades Generales


•  Físicas: Actúa contra problemas oculares (ojos nublados o irritados por contaminación, heridas en la córnea o exposición a calor/frío), dolores en el costado y el corazón, dolores estomacales, afecciones del bazo, fiebres y epidemias. Fortalece el sistema inmune, purifica el cuerpo y alivia inflamaciones relacionadas con cambios climáticos.
•  Emocionales y espirituales: Reduce la ansiedad, la depresión y el abatimiento; disipa la opresión mental, atrae calma, fortalece la voluntad, aporta claridad mental y facilita el desapego de vicios o hábitos negativos. Neutraliza el miedo y elimina pensamientos negativos.
•  Espirituales: Protege contra males del aire y opresiones del espíritu, promoviendo equilibrio y serenidad.


Usos y Remedios Específicos


Hildegarda propone aplicaciones prácticas, a menudo infusionando la piedra en vino o vinagre, o mediante contacto directo y rituales para potenciar sus efectos:
•  Problemas oculares (ojos nublados o irritados): Coloca el ónice en vino puro durante 15 días (en un recipiente de acero y en la nevera para mantener fresco). Retira la piedra y aplica el vino en los párpados y ojeras cada noche hasta mejorar la inflamación y la visión.
•  Dolores en el costado y el corazón: Coloca el ónice entre la piel y la ropa para que se caliente con el cuerpo y transmita su calidez curativa.
•  Dolores estomacales: Prepara un caldo o sopa con harina (preferiblemente de espelta), huevos y vino infusionado con ónice como base.
•  Afecciones del bazo: Sustituye el vinagre por vino infusionado con ónice en la preparación de alimentos, como carnes asadas o guisos.
•  Fiebre: Sumerge el ónice en vinagre durante 5-15 días, retira la piedra y usa ese vinagre para aliñar y sazonar todos los alimentos; la calidez del ónice mezclada con el vinagre expulsa los humores nocivos que causan la fiebre.
•  Ansiedad, depresión y opresión mental: Mira la piedra fijamente durante unos minutos sin distracciones, luego colócala en la boca por un momento para estabilizar las emociones y disipar el abatimiento. Llévala como collar para neutralizar el miedo y eliminar pensamientos negativos.
•  Contra vicios y hábitos negativos: Usa su energía para fortalecer la voluntad y aportar claridad mental, facilitando el desapego.


Estas descripciones se basan en la visión medieval de Hildegarda, integrando lo físico con lo espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos.