Usos y propiedades del Olivino según Santa Hildegarda
El crisólito (conocido como chrysolithus en latín en sus textos, a menudo equivalente al peridoto o olivino en interpretaciones modernas) es una piedra preciosa descrita por Santa Hildegarda en su obra Physica (capítulo VII). Se forma alrededor de la sexta hora del día, bajo el calor del sol con un equilibrio de aire y fuego, capturando una energía luminosa y esperanzadora.
Representa el conocimiento del bien y del mal, con propiedades para afirmar la sabiduría y repeler males espirituales. Hildegarda la recomienda como “consoladora del alma”, útil para aliviar tristezas profundas y atraer luz interior, preferentemente como colgante o en contacto directo con el corazón para potenciar sus virtudes.
Propiedades Generales
• Físicas y Energéticas: Contiene fuego y agua en su esencia, como todas las gemas según Hildegarda, lo que le da poderes curativos honestos y útiles. Es caliente y aérea, purificando el cuerpo y el espíritu de toxinas emocionales.
• Emocionales y Espirituales: Afirma el conocimiento, proporciona buena ciencia y buen arte; alivia dolores del corazón y tristezas profundas, trayendo luz y esperanza. Los espíritus errantes del aire la aborrecen, y el diablo la detesta porque le recuerda su caída de la gloria divina. Actúa como escudo contra males espirituales y delusiones.
Usos y Remedios Específicos
Hildegarda propone aplicaciones simples, enfocadas en el contacto directo o rituales para disipar tristezas y proteger el alma, integrando fe en su efectividad divina:
• Tristeza y dolores del corazón: Sostén el crisólito contra el corazón para que su calidez disipe la pesadez emocional y restaure la esperanza. Es ideal para consolar el alma en momentos de profunda aflicción.
• Protección espiritual: Como amuleto, repele espíritus malignos y el diablo, similar a otras gemas como el jaspe o el sardónice. Llévalo para afirmar sabiduría y rechazar influencias negativas. 
• Equilibrio emocional y mental: Ayuda contra depresiones, delusiones y desequilibrios, promoviendo claridad y balance emocional-mental.
Estas descripciones se basan en la visión medieval de Hildegarda, integrando lo físico con lo espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos