Usos y propiedades del Diamante según Santa Hildegarda

El diamante (conocido como adamas en latín en sus textos) es una piedra preciosa descrita por Santa Hildegarda en su obra Physica (capítulo XVII).

Se forma en ciertas montañas del sur que son viscosas, generándose en el interior de esta masa como un corazón todopoderoso, sólido y duro, que hace estallar la masa circundante para crecer y luego cae al agua como una peonza. 

Representa una gema con gran poder protector y purificador, asociada a la fuerza contra males emocionales y adicciones, con propiedades para fortalecer el cuerpo y el espíritu contra la debilidad y el mal. Hildegarda la recomienda en bruto para preparar infusiones o en contacto directo (como poner en la boca) para potenciar sus virtudes, pero con moderación debido a su intensidad.

Propiedades Generales


•  Físicas: Fortalece el corazón y los huesos, previene infartos y actúa contra adicciones físicas como el alcoholismo, tabaquismo y drogadicción. Apacigua el hambre en diabéticos y la bulimia, con efectos purificadores contra toxinas.
•  Emocionales y Espirituales: Controla brotes de locura, furia, ira y mentiras; aleja la maldad, la mentira y espíritus negativos, promoviendo claridad mental y protección espiritual.


Usos y Remedios Específicos


Hildegarda propone aplicaciones prácticas, enfocadas en el contacto directo o infusiones para disipar males y fortalecer:
•  Contra la maldad, mentira o ira: Lleva el diamante a la boca para alejar estos vicios y promover la verdad.
•  Adicciones y desequilibrios alimentarios: Úsalo en terapias para tratar alcoholismo, tabaquismo, drogadicción, bulimia o hambre excesiva en diabéticos.
•  Fortalecimiento del corazón y huesos: Llévalo como amuleto o prepara polvo mezclado con vino para beber y aliviar debilidades o dolores reumáticos.
•  Preparación de agua o vino de diamante: Sumerge la piedra en bruto en agua o vino para infundir sus propiedades y beber para protección general.


Estas descripciones se basan en la visión medieval de Hildegarda, integrando lo físico con lo espiritual, y no reemplazan tratamientos médicos modernos.